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“No hay que confundir bajada del IVA y de los precios”

“No hay que confundir bajada del IVA y de los precios”

Fuente: EL PAÍS

Representantes de la industria cultural comentan la reducción del impuesto del 21% al 10%
Entra en vigor mañana, solo para los espectáculos en directo, lo que excluye el cine.

La gran guerra del IVA cultural termina mañana. Este jueves 29 de junio entra en vigor la rebaja del impuesto del 21 al 10% para los espectáculos en directo, incluida en la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2017. Las salas teatrales y de conciertos respiran, y la industria cultural logra su principal reivindicación de los últimos años. Y, sin embargo, ni resuenan los tambores del triunfo ni los creadores se lanzan a celebraciones callejeras. Ante todo, porque queda una sangrante batalla abierta: el cine ha sido excluido de la medida, y sigue condenado al 21% de IVA, así como la música grabada o el libro electrónico –su hermano de papel se graba al 4%-. Además, entretanto, cinco años de ivazo han dejado heridas, secuelas y hasta víctimas mortales, como las más de 400 pantallas de cines desaparecidas desde 2012. “Sin olvidar que, en realidad, antes de la subida, el impuesto estaba en el 8%”, recuerda Jacobo Pallarés, presidente de la Red de Teatros Alternativos. El veredicto, por tanto, es agridulce. Algo así como una sonrisa amarga.

“Llega tarde. Es algo que el sector reclamaba desde hace mucho tiempo, y además se demostró que tampoco se logró el objetivo recaudatorio que pretendía el Gobierno. Aun así, nos alegramos y hay que celebrarlo”, explica Albert Salmerón, presidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM). El descenso al 10% saca a España de la excepcionalidad en la que la había colocado la decisión del Ejecutivo del PP en 2012: de una de las tasas más altas de Europa a otra parecida a la de los principales países de los 27. Italia, por ejemplo, cuenta con un IVA cultural al 10%. Alemania, al 7%. Francia, siempre citada como modelo a seguir por los creadores españoles, se queda en el 5,5%.

Sea como fuere, los cinco años de IVA al 21% que ahora terminan no han pasado en vano, lamenta buena parte de la industria cultural. Los datos que proporciona el último Anuario de la SGAE, actualizado hasta 2015, muestran que desde 2012 hubo 4.059 funciones de teatro (de 50.833 a 46.774) y 565 de danza menos (de 2.633 a 2.068). Y que se perdieron unos 26.000 conciertos (de 116.446 a 90.212), sin incluir festivales y macrofestivales. Una treintena de teatros y un centenar de cines echaron además el cierre, según el Anuario de Estadísticas del Ministerio de Cultura. Los promotores musicales han subrayado además una y otra vez una consecuencia difícil de extraer de los números: España ha perdido competitividad a la hora de pujar por las grandes giras de artistas europeos y de EE UU.

Lo cierto, eso sí, es que no todo ello es atribuible íntegramente a la subida del IVA, que metió el dedo en la llaga de un sector que ya estaba sufriendo entonces la crisis. Y precisamente por eso, Pallarés deja claro que la reducción del impuesto no tiene por qué repercutir ahora en el precio de la entrada: “No hay que confundirse. La mayoría de las salas de nuestra asociación asumió la carga y no subió los precios, que ya están bajo mínimo. Ahora no sería de recibo que los reduzcamos”. Salmerón, en cambio, se muestra más posibilista: “Habrá conciertos que los bajarán. Y otros que no puedan hacerlo. Acabará repercutiendo en el consumidor, pero hay que recordar que la subida se la comió a menudo el promotor. Con la crisis y la reducción de público no había margen para aumentar los precios, así que en muchos casos se mantuvieron”.

A saber qué consecuencias tendrá la rebaja en los hábitos de los españoles. Apenas tres actividades culturales logran movilizar a más de la mitad de la población: escuchar música (87,2%), leer libros (62,2%) e ir al cine (54%), según el Anuario del Ministerio. “La reducción del IVA es una medida suelta y sola, la más mediática. Pero no es la que haga que los espectadores vuelvan a los teatros”, agrega Pallarés. Para ello, considera que hace falta un plan nacional que implique y tenga en cuenta a todo el sector: salas, compañías, actores, directores, etc. “Es abordar la casa por el tejado”, remata. Para los fundamentos, al parecer, queda un rato.

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