Reseñas

EL DÍA DESPIÉS

EL DÍA DESPIÉS

Fuente-La Jornada.

El sueño de justicia y libertad está presente en el montaje de El cielo de los presos, obra del dramaturgo Mauricio Bañuelos, quien narra las vicisitudes de los estudiantes detenidos el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

La pieza, que hace unos día comenzó temporada en el Foro Lucerna, relata las historias de Miguel, estudiante de arquitectura, quien el día de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas se comprometió con su novia Marisela; de Chuy y Simón, integrantes del Consejo Nacional de Huelga (CNH), y de Ramiro, padre de familia que simplemente pasaba por el lugar y también fue recluido en el campo militar número uno.

Bañuelos escribió El cielo de los presos en torno al movimiento estudiantil del 68 con personajes ficticios, porque le interesaba contar la historia de lo ocurrido un día después de la matanza en Tlatelolco. Se preguntó qué había pasado con los presos políticos, con la familias que sin haber estado ahí fueron destruidas como daño colateral; también pensó en las personas que perdieron a un hijo, un hermano, un padre, una esposa.

Compartir ideales y miedos

La puesta en escena de El cielo de los presos muestra cómo el Ejército torturó y humilló a los jóvenes y a personas que fueron detenidas por accidente. Dentro de esas cuatro paredes, los protagonistas comparten ideales, miedos y sueños de cambiar el mundo.

En escena, los estudiantes saben que no son víctimas colaterales; sin embargo, aseguran que no deseaban una guerra así y que la culpa es del gobierno porque no quiso dialogar con ellos. Ahí están los brigadistas y los del CNH exponiendo su lucha.

Ramiro, quien pasaba por la Plaza de las Tres Culturas y fue detenido, piensa en sus hijos, que están con su madre, quien ya está grande, y abatido por las circunstancias dice a los jóvenes: A los políticos no les vamos a ganar nunca.

La historia de los jóvenes detenidos tiene algunos flashbacks que dan cuenta de cómo se conocieron Miguel y Marisela, de la manifestación silenciosa, donde algunos estudiantes se cubrieron la boca con tela adhesiva, y de cómo el 2 de octubre se inició el tiroteo con los francotiradores del Batallón Olimpia.

Todos somos víctimas

En entrevista con La Jornada, Mauricio Bañuelos señaló que vivimos un momento difícil en México y que con El cielo de los presos simplemente desea contar una historia de un acontecimiento que lo impactó mucho.

Al pasar el tiempo reparé en las similitudes que desafortunadamente existen entre lo ocurrido en el 68 con el México de hoy, con situaciones como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, o lo que vivimos estos días; nos damos cuenta de que tristemente estamos muy cerca de 1968, y creo que siempre es bueno recordar.

Explicó que en su propuesta escénica aborda el tema del movimiento estudiantil porque generalmente se habla o se conoce lo ocurrido el 2 de octubre de 1968, pero no se sabe mucho de lo que sucedió después. De ahí nació la obra, de lo que no se habla. Vemos a cuatro personajes atrapados en esta situación horrible, y creo que los presos no son sólo las víctimas, también los militares; al final de cuentas lo somos todos en el país con este hecho tan funesto.

El autor y director de esa obra, quien lanza un mensaje de esperanza, señaló que en México no todo está perdido porque existen personas talentosas y trabajadoras. Somos un país hermoso y creo que lo último que se debe perder es la esperanza. Siempre hay un rayito de esperanza y saldremos adelante porque, como se dice, los buenos siempre somos más.

Con las actuaciones de Kristyan Ferrer, Tatiana del Real, Gonzalo Vega jr, Aarón Balderi, Emmanuel Orenday, Alfredo Gatica y alternando funciones Jorge de los Reyes y Héctor Kotsifakis, El cielo de los presos, de Mauricio Bañuelos, concluirá temporda el 26 de abril.

Las funciones son los miércoles a las 20:45 horas en el Foro Lucerna (Lucerna 64, esquina Milán, colonia Juárez).

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