Entrevistas

LA GUERRA EN LA NIEBLA EXPONE VULNERABILIDAD ANTE VIOLENCIA

LA GUERRA EN LA NIEBLA EXPONE VULNERABILIDAD ANTE VIOLENCIA

Fuente-La Razón.

La familia de Miguel no sabe dónde está desde hace nueve meses. Han agotado todos los recursos, tiempo y lugares, sin suerte. Y cuando parece que la resignación calmará las circunstancias, el Teniente Mondragón, un exmilitar dedicado a localizar personas extraviadas, llega hasta la sala de su domicilio.

“La idea surgió a partir de una nota que leí en el periódico hace unos años, en la que a una familia le desaparecen un hijo y después encuentra a un tipo que se compromete a ayudar a la familia. Eso detonó la historia.”, indicó Alejandro Ricaño, autor de La guerra en la niebla, obra teatral que inicia el día de hoy temporada en el Foro Lucerna.

Actor, director y dramaturgo, Alejandro Ricaño cuenta, en entrevista con La Razón, que el montaje de su más reciente producción, por referirse a la temática de las desapariciones, lo llevó a “empaparse” del tema, porque no quería hacer teatro documental, sino contar una historia con trasfondo.

“Mi inquietud me llevo a empaparme del tema. Pregunté y trabajé con una asociación, además hablé con gente de la policía que me explicó detalles legales, como la diferencia entre un secuestro y una desaparición forzada”, detalló el ganador del Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido en 2008.

Mientras tanto, para el actor Álvaro Guerrero, quien interpreta al Teniente Mondragón, uno de los participantes de la puesta en escena, la desaparición y el secuestro son una angustia inimaginable, y que va más allá del rubro político.

“Lo que me identificó con la historia de Ricaño fue el hecho de tener hijos, de ser padre. Y no me puedo imaginar la angustia de un padre que no sabe nada de su hijo por nueve meses. No sólo es la cuestión política, sino la cuestión social y lo que implica el perder un miembro de una familia”, señaló el actor quien también se considera un acérrimo fanático del teatro, más que el cine o la televisión.

“Cuando el espacio del teatro es un lugar pequeño, puedes sentir a la gente. Se crea un ambiente íntimo. El cine o la pantalla no te dan la oportunidad de interactuar con la gente, de mirarla. Y eso es una sensació”, destacó Álvaro.

Por su parte, Arturo Ríos, quien da vida a Pablo, el padre de la familia en el escenario, resaltó la fuerza emocional de los personajes; gracias a ello, el público hace suyas las emociones del texto original.

“Los personajes está muy bien definidos por su carácter. Como cada uno reacciona a una misma situación, que es la búsqueda. Poco a poco van agotando sus posibilidades, y esto sucede gracias al magnifico trabajo de Alejandro Ricaño cuando escribió la historia”, dijo.

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