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EL TEATRO ES MULTIPLE

EL TEATRO ES MULTIPLE

Fuente- Más por Más

 Tijuana sigue siendo una ciudad límite y no sólo por su geografía. En ella conviven formas y estructuras sociales polarizadas. El contraste entre la riqueza de zonas residenciales y la pauperización de los desordenados caseríos que pueblan los cerros de la periferia, retratan con fidelidad las condiciones que definen a todo México. Uno de estos contrastes define la vida cultural de una ciudad que, además, refiere el incesante movimiento que produce el paso fronterizo. Aquí en Tijuana se celebra la XIV Semana Internacional de la Dramaturgia Contemporánea con Holanda como país invitado, motivo por el que llegaron autores de aquel país para compartir su trabajo y pensamiento sobre el teatro. El reconocido autor Rob de Graaf viajó desde Ámsterdam para participar con su obra Freetown, leída y dirigida por creadores locales.

De Graaf ha desarrollado su vida en el teatro al lado de prestigiosas compañías como Dood Paard y Nieuw West, para quienes ha escrito obras que han viajado por Europa y Norte América. Además ha recibido los premios más importantes que se otorgan en Holanda por dramaturgia y creación escénica. De presencia amable y hablar pausado, Rob es un hombre de trato cálido que todo el tiempo demuestra preocupación por ser preciso. Entre altas temperaturas y los llamados “vientos de Santa Anna”, famosas corrientes a las que se responsabiliza de la locura de los tijuanenses, converso con Rob sobre el teatro y su dramaturgia.

“Inicié en el teatro por una especie de coincidencia, ‘en tierra de ciegos el tuerto es rey” y algo así me pasó. Mi formación profesional es de bibliotecario, sin embargo, me dedicaba al periodismo cuando algunos amigos que estudiaban teatro me pidieron que les escribiera algunos diálogos. Me pareció una solicitud graciosa e interesante que disfruté mucho. Al principio estos ejercicios escritos los presentaban en la escuela, luego hubo algunas presentaciones públicas hasta que se convirtieron en una compañía formal y yo estaba dentro de ella. Otro asunto accidental y determinante en mi carrera fue que a una de aquellas presentaciones acudió un crítico reconocido. En los años sesenta y setenta la crítica teatral en Holanda era verdaderamente influyente, los críticos eran conocidos por todos y sus opiniones eran seguidas por muchos. Así que aquél crítico escribió muchas cosas interesantes sobre nosotros y sobre mi obra en particular; y si bien no sólo hubo halagos, aquella opinión nos hizo creer que teníamos potencial: ‘si él escribe sobre nosotros, existimos en el teatro”. Eso se convirtió en la fundación de mi dramaturgia, en una práctica caracterizada por la velocidad e inmediatez de escribir y presentar”.

El proceso de escritura suele ser tan diverso como los autores y sus personalidades. Para Rob, su escuela es muy clara: “El periodismo y su inmediatez me formaron, escribir rápido, que te lean y entiendan con claridad me dio el coraje para escribir para una audiencia, me ayudó con el instinto. Redujo todo el miedo que se produce cuando uno empieza a escribir, eso puede ser muy inhibidor. Para mí, la experiencia de escribir es muy libre, todo aparecerá mientras escribo y ayuda que mis referentes están muy conectados a las artes visuales, la música y el movimiento. No soy una persona que escriba inspirado en un estudio aislado. Yo escribo teatro y soy consciente de sus demandas. Normalmente trabajo como parte de un grupo de actores o compañía que están interesados en mi escritura. Me buscan con algunas ideas, una clave general que les interesaría desarrollar con un número determinado de actores, esto puede ser visto como limitación pero para mí son datos positivos que favorecen mi creación”.

Freetown nació así, para la compañía Dood Paard, que le pidió una pieza para tres actrices de mediana edad. El resultado es una obra que confronta el universo europeo con el africano desde la discusión del statu quo, desde el ser femenino y sus nuevos conflictos a partir de el enfrentamiento directo entre los prejuicios raciales y clasistas. En Freetown lo políticamente correcto se fractura como una cáscara seca para revelar la vigencia del pensamiento jerárquico que los privilegios raciales han mantenido en el pensamiento eurocentrista. Sobre esta obra, Rob apunta: “Cuando la escribí pensaba únicamente en cómo relacionar a estas tres mujeres, el asunto social que contiene no era un objetivo ni mucho menos, eso apareció a través de estas turistas holandesas de clase media que abren un paréntesis para vivir aventuras sexuales y emocionales en un resort de la costa africana. El tema político, el perfil antropológico que contiene lo vi después, apareció como una consecuencia de las formas de relación entre estas mujeres emancipadas y solteras que hoy modifican la estructura cultural europea estableciendo estrategias sociales nuevas”.

Mientras el teatro mexicano mantiene álgidas e incluso violentas discusiones entre la tradición y las formas -que si bien no son nuevas, marcan la tendencia actual en nuestra escena-, en Holanda Rob nos describe un panorama distinto: “El teatro holandés es muy diverso. En las décadas de los sesenta se dio una discusión sobre la tradición histórica del teatro a la que se llegó a considerar obsoleta. Luego, los fenómenos políticos y sociales de democratización intervinieron en las formas de producir y el pensamiento se sensibilizó sobre el verdadero sentido del teatro. La gran diversidad del que llamamos teatro independiente holandés no está casado con una sola forma de pensar ni de hacer. Las compañías montan a Shakespeare, pero también producen piezas propias, creaciones colectivas, un teatro de poética literaria, piezas de teatro físico, teatro para niños, experimentaciones con otras disciplinas. El teatro no es una cuadrícula de tipologías: cada compañía toma decisiones que no se limitan a autores, periodos históricos ni rompimientos estéticos particulares, el teatro es múltiple”.

La presencia de Rob en México se extiende este fin de semana en la Ciudad de México con actividades académicas que desarrollará en la UNAM y lecturas dramatizadas en el teatro La Capilla.

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