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LA PUESTA EN ESCENA EN EL TEATRO HIDALGO

LA PUESTA EN ESCENA EN EL TEATRO HIDALGO

Reseña “la Jaula de las Locas”

 

Un Musical sin producción es como un helado sin dulce. Difícil en encontrar un productor que apueste por la calidad de eso que llaman inversión. Hemos visto éxito que por el nombre musical funcionan en taquilla pero no tienen la calidad que se requiere profesionalmente. Tragamos lo que nos dan. Por eso es loable el oficio de Juan Torres, que no escatimó dinero en vestuario, iluminación, coreografía y música además de un reparto de actores expertos en el género para que “La jaula de las locas” continúe con la misma frescura de un estreno.

 

Recientemente, el crítico de teatro no suele ver musicales porque su experiencia ha sido atroz en lo visual, actoral, y en producciones de baja calidad para no correr riesgo. Sobre todo cuando caen en el cliché de Cabaret, A Chorus, line y Evita. Apenas Ocesa Teatro ha impulsado un criterio de calidad, en parte obligado por las piestas que vienen de Nueva York. Juan Torres logró un trabajo de Calidad con su proyecto.

 

La Historia es más conocida porque este musical, de origen francés, triunfó primero en el teatro, se hizo un filme en los 70s y en inglés en 1996; se convirtió en un clásico contra la homofobia, tanto que se ha representado en muchos países. Un tema que no ha rebasado el tiempo: La diversidad sexual, los gustos, costumbres vs las familias conservadoras e intolerantes.

 

Mario Iván Martínez es un actor de primera línea. Sorpresa que por cuestiones de salud lo sustituyera Rogelio Suárez en el papel de Zazá: es espectacular en voz, actuación, baile y gracia. No solo él: todo el elenco es fino, hermoso, grácil. Justo lo que un musical necesita para que sea atractivo y un éxito total. La adaptación en español se goza con un juego los dobles sentidos.

 

El público disfruta como niño la visualización de lun mundo “extraño”, ese donde dos hombres juegan el papel de un matrimonio convencional, lo que provoca el descubrimiento de los prejuicios provocados por el desconocimiento de las almas. El desenlace es jocoso, de enseñanza, hilarante con final feliz.  El sueño del cine no puede con la realidad teatral. Y todos cantamos con ellos: “Somos lo que somos”.

Un agradecimiento especial a Braulio Peralta

Fuente Milenio          

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